36. Final, unas cuantas palabras como despedida
Miércoles, Abril 12th, 2006Turquía.
La primera vez que Turquía entró en mi vida fue con los padres escolapios. Así como lo de Darwin que conté en mi viaje a la India se me quedó troquelado en el cerebro, de Turquía solo recuerdo dos hechos ciertos: uno que fue una derrota para los turcos, Lepanto, (es posible que ahora con la enseñanza de la historia, los escolares no sepan ni eso pues esa batalla no se la puede adjudicar ninguna autonomía) y otro que aunque fuese una victoria para ellos, se presentaba como un desastre para la cristiandad: la toma de Constantinopla. Lo demás eran sentimientos derivados de la fiereza y crueldad de sus ejércitos y de la voluptuosidad y molicie del harén del sultán. (more…)
por si aún puedes coger algún vuelo para España. Luego te tiras un buen rato en la cola de los damnificados como tú, donde una señorita lleva un montón de horas aguantando a gente cabreada y finalmente te envían a un hotel de las cercanías que parece un albergue juvenil. Tienes que esperar en la calle la llegada del autobús con un frío que pela y al final llegas a las tantas al hotel para levantarte muy temprano y poder coger el vuelo de regreso. En el hotel te dan de cenar. Una pareja de japonesas jóvenes vecinas de mi mesa le dan mil vueltas al papel con las instrucciones en inglés y francés sobre lo que puedes coger. 


