44. Nagoya, día 1, segunda parte.
Miércoles, agosto 5th, 2009
Desde el Museo Toyota y en otro paseo me voy al “Noritake Garden”. Son unos jardines preciosos con un conjunto de edificios que eran una antigua fábrica de porcelana. Ahora hay museos y tiendas de esa marca. Bastante cara. Echo una ojeada en la tienda y en algunas piezas pone “Made in Japan” pero en otras “Made in Sri Lanka”. O sea que para eso te vas a Ikea. (más…)
Hoy en el desayuno del hotel veo sentada a una chica muy guapa. A mí me lo parece pero ¿lo será también para los japoneses? En la mesa de al lado hay dos “manchurianas”, para mí muy poco favorecidas ¿y para los japoneses? También hay un occidental grandote de unos 35 años con una muñequita oriental, seguramente del sudeste asiático o de Filipinas. Si los hubiese visto en Tailandia me parecerían un ligue de vacaciones pero aquí deben ser una pareja estable.
En la oficina de turismo de Yurakucho sí que me dijeron que para lo de la floración de los cerezos había llegado tarde y además estaba lloviendo todo el día. Pero yo había venido aquí por negocios y así estuve todo el día con el metro arriba y abajo. En uno de los viajes coincidí en el mismo vagón con dos chicas españolas y un varón, todos de unos treinta y tantos. El iba tatuado como un maorí y con las orejas llenas de anillos que parecían dos libretas con espiral.
Hoy voy a aprovechar mi último día del Japan Rail Pass y me iré a Tokio para volver a dormir a Nagoya. La idea es ir a Tokio especialmente de “business” y si es posible ver algo de la floración de los cerezos que sí pude ver el año pasado y es un espectáculo precioso. Lo malo es que la previsión meteorológica anuncia lluvias, no en gran cantidad, pero unas 9 horas durante el día y 10 durante la noche. O sea todo el día.
Desde Sapporo viajan en mi vagón una pareja de ancianitos occidentales. Bueno, son grandotes pero muy mayores. Ella habla por teléfono celular bastante alto y es la primera vez que veo hablar a alguien y eso que al comienzo del viaje, y solo lo he oído en ese tren, han advertido por megafonía que si tienes que hablar te vayas al descansillo que hay entre los vagones. Pero para mí que el personal lo apaga porque no se oye ninguna llamada. Nada que ver con las dianas floreadas que llevan todos los macarras patrios en sus teléfonos como música de llamada. 


