4. Calcuta, día 2.

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Tumba de Derozio en el cementerio South Park Street de CalcutaHoy tenemos como objetivo conseguir el permiso de entrada en Sikkim. Aunque es un estado más de la India, si bien el último en incorporarse en 1975, se necesita un permiso especial para entrar.

La otra vez lo tuve que sacar en Darjeling y era más complicado que hacerlo en Calcuta en la “Sikkim House”,  pero entonces estaban de vacaciones o algo así. Este año lo intento de nuevo y parece que tendré éxito. Te piden las fotografías,  las fotocopias del pasaporte y visado y que vuelvas por la tarde. Y gratis. Allí también  hay un hotelito que tiene muy buena pinta pero me dicen que tengo que ser sikimés para alojarme. Imposible. Como diría el editor de «el sol es» me falta el pliegue epicántico.   

Luego nos vamos a ver el cementerio de “South Park”. Yo ya lo he visitado dos veces pero Marisa, aunque ha estado en Calcuta antes,   no lo conoce y creo que es  muy interesante y fotogénico.

El sitio sigue igual, claro que ¿qué lugar es más inmóvil que un cementerio del siglo XVIII?

Su nombre oficial es “The South Park Street Cemetery”.  Es curioso porque esa calle,  “Park Street”, muy conocida en esta ciudad, fue construida en el siglo XVIII como una  “calzada elevada” para que se pudiese ir a través de unos terrenos pantanosos a visitar las tumbas de los familiares fallecidos. Y es que entonces se llamaba “The Great Cemetery”. Fue abierto en 1767.

Pues allí nos tiramos una mañana visitándolo y haciendo fotografías de tan especial lugar.

Una de las lápidas que más me impresionaron decía: “Aquí fue depositada la parte mortal de un hombre que temía a Dios pero no a la muerte… Sir William Jones Kn died 27th April 1759 Aged 47 years & 7 months”.

Y, cómo no,  visitamos la tumba de Derozio (14-4-1809 al 26-12-1831) quien solo con 21 años dice de él la lápida que fue “profesor, poeta y patriota, mentor de la juventud bengalí, amigo de su pueblo y guía de jóvenes”. Y encima encontramos un perro fotogénicamente situado, que parecía de un anuncio.

A la salida charlo con los vigilantes o cuidadores del recinto.    Uno se llama Kenet Rodriguez y el otro Ignatios Cuello. Curiosos apellidos aunque el segundo procede de Goa.

Después de tanta tristeza y romanticismo nos vamos a comer a un restaurante precioso. Está montado como si fuese un “haveli” rajastaní. Y la comida aunque es exquisita está picante como un demonio,a pesar  de que les hemos insistido   que queríamos los platos menos picantes. Es una batalla perdida aunque seguimos probando.

Por la tarde vamos a buscar el permiso para Sikkim. Como siempre te lo dan solo para 15 días aunque allí se puede pedir una ampliación y nosotros tendremos que hacerlo. ¿Y por qué se necesitará permiso para entrar?

El permiso dice al final en mayúsculas y en negrita: “Desaconsejamos hacer trekking a los mayores de 65 años”. Menos mal que me lo dicen.

Acabamos la tarde en una tienda de internet. Miro la previsión atmosférica para Sikkim y no es nada favorable. Y en Calcuta sigue lloviendo, no mucho, pero todos los días. 

Cena en otro “traveller cafe” e intentos vanos de llevarnos a ver la “Mother House”.

Sobre la bondad.

Creo que el francés tiene la palabra más bonita para “voluntario”: “bénévole”. 

Cada día una poesía.

“Tu cara es como un colegio sin deberes y sin profes

Las estrellas son manchas de tu hermoso cuerpo infernal

La gente es buena como la luna blanca en el cielo

Tu piel es como el colegio sin profes,”.

Confío que Marisa suspendiese a ese merluzo. 

5 respuestas to “4. Calcuta, día 2.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Y, ¿qué es la «mother house»?

  2. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    «La madre» en los ambientes de ONG y similares de Calcuta es siempre «la madre Teresa». Se ve que no eres una chica «caritativa».

  3. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Pues no, máxime cuando la caridad va unida a la publicidad

  4. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Sir William Jones, no sería legionario por casualidad?

  5. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    Joséluis, se lo preguntaré al legionario más próximo y te diré algo pero me temo que en el Raj no los había. En todo caso sería de los lanceros bengalíes.
    Un abrazo

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