Los días tejen,
el año les destroza
la suave tela.
Los días comen,
el año les desnutre
de nuestra carne.
Los días tejen,
el año les destroza
la suave tela.
Los días comen,
el año les desnutre
de nuestra carne.
Dos emigrantes humildes y somnolientos fueron aplastados por la necesidad de estimular un proceso. Unos niños ricos, apasionados de la esencia y la territorialidad, se esforzaron en aparcar bien una furgoneta.