<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios en: 32. Pelling, segundo día.</title>
	<atom:link href="http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/</link>
	<description>la moneda que, en la ranura del horizonte, nos paga el sueño de una noche</description>
	<lastBuildDate>Wed, 09 May 2012 21:09:06 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
	<item>
		<title>Por: Angel desde la India</title>
		<link>http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/#comment-1866</link>
		<dc:creator>Angel desde la India</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2007 13:39:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/#comment-1866</guid>
		<description>Joseluis, ¿intentas que no vuelva a la India?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Joseluis, ¿intentas que no vuelva a la India?</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: jose luis</title>
		<link>http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/#comment-1466</link>
		<dc:creator>jose luis</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jan 2007 11:25:50 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elsoles.com/2006/12/06/32-pelling-segundo-dia/#comment-1466</guid>
		<description>Eso de quedarse solo y de noche en lugares desconocidos me pasó también en India. Bajé a Almora, para conectarme a Internet un rato, después me metí a cenar en el restaurante de cristianos que me recomendaste. Se me hizo de noche y tenía que volver hasta Paparchuli, a unos 3 kilómetros por carretera. Como no me apetecía andar de noche por la carretera, más que por miedo, decidí coger un jeep compartido, pero fué imposible, ya no habían más jeeps compartidos, por lo que mi única opción era coger uno para mí solo, y claro me pedían mucho dinero, y claro al igual que ella me negué y decidí volver a pata.
El primer susto me lo llevé cuando en medio de una oscuridad casi total, y andando por el medio de la carretera, ya que me daba miedo caerme por los precipicios que había a un lado y acercarme a los árboles que habían en el otro, me salió un cerdo &quot;gigante&quot; haciendo ruido con sus cerditos detrás. Vale, pensé, que todo lo que hay por aquí sean cerdos. Da la casualidad que había escuchado que había leopardos por la zona, cosa que no creía, pero que empezó a pasarse por mi cabeza. Estoy seguro que hace no muchos años los había, pero ahora ya no. Os informo que estábamos a unos 5O km. de la reserva de tigres de Jim Corbett. 
Pues con este panorama podéis imaginar como según avanzaba por la oscuridad me iban asaltando cada vez más dudas. Primero los animales salvajes, y luego la posibilidad de perderme por un tramo de bosque que tenía que cruzar para llegar hasta el sitio donde me alojaba, e incluso dudaba de encontrar de noche la salida de la carretera al hostal.
Cuando supuse que estaba a la altura del hostal me metí por el bosque y enseguida me acojoné muchísimo porque era muy difícil seguir el sendero sin tropezar. Además empezaba a sentir el corazón más arriba de su lugar habitual. Al final llegué, pero fué un poco calvario. Todos se habían preocupado un poco por mí.
Lo mejor empieza después, porque hablando con mi compañero de viaje recordamos que vimos a un vagabundo muy colgado por los alrededores hacía un par de días. Además gustaba de acercarse a uno y gritarle, a la vez que pedía con la mano abierta. El tipo llevaba mierda milenaria en todo su cuerpo y su cara era de terror. 
Yo me reía porque me imaginaba que podía haberlo encontrado por el bosque y con la tensión que llevaba en ese momento no se que hubiera pasado.
Pero aquí no acaba la cosa porque aquella noche, una vez nos metimos en nuestra &quot;habitación&quot; empezamos a escuchar unas carcajadas que hacían eco por todo el valle, no pararon en toda la noche y eran carcajadas mezcladas con lamentos y gritos, demasiado para mis nervios. No es miedo exactamente lo que pasé,  pero aquella noche decidí no separarme más de mi compañero en todo el viaje. Efectivamente los gritos eran del personaje en cuestión, al cuál vimos al día siguiente otra vez, con sus mismas historias y oliendo a putrefacción.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Eso de quedarse solo y de noche en lugares desconocidos me pasó también en India. Bajé a Almora, para conectarme a Internet un rato, después me metí a cenar en el restaurante de cristianos que me recomendaste. Se me hizo de noche y tenía que volver hasta Paparchuli, a unos 3 kilómetros por carretera. Como no me apetecía andar de noche por la carretera, más que por miedo, decidí coger un jeep compartido, pero fué imposible, ya no habían más jeeps compartidos, por lo que mi única opción era coger uno para mí solo, y claro me pedían mucho dinero, y claro al igual que ella me negué y decidí volver a pata.<br />
El primer susto me lo llevé cuando en medio de una oscuridad casi total, y andando por el medio de la carretera, ya que me daba miedo caerme por los precipicios que había a un lado y acercarme a los árboles que habían en el otro, me salió un cerdo &#8220;gigante&#8221; haciendo ruido con sus cerditos detrás. Vale, pensé, que todo lo que hay por aquí sean cerdos. Da la casualidad que había escuchado que había leopardos por la zona, cosa que no creía, pero que empezó a pasarse por mi cabeza. Estoy seguro que hace no muchos años los había, pero ahora ya no. Os informo que estábamos a unos 5O km. de la reserva de tigres de Jim Corbett.<br />
Pues con este panorama podéis imaginar como según avanzaba por la oscuridad me iban asaltando cada vez más dudas. Primero los animales salvajes, y luego la posibilidad de perderme por un tramo de bosque que tenía que cruzar para llegar hasta el sitio donde me alojaba, e incluso dudaba de encontrar de noche la salida de la carretera al hostal.<br />
Cuando supuse que estaba a la altura del hostal me metí por el bosque y enseguida me acojoné muchísimo porque era muy difícil seguir el sendero sin tropezar. Además empezaba a sentir el corazón más arriba de su lugar habitual. Al final llegué, pero fué un poco calvario. Todos se habían preocupado un poco por mí.<br />
Lo mejor empieza después, porque hablando con mi compañero de viaje recordamos que vimos a un vagabundo muy colgado por los alrededores hacía un par de días. Además gustaba de acercarse a uno y gritarle, a la vez que pedía con la mano abierta. El tipo llevaba mierda milenaria en todo su cuerpo y su cara era de terror.<br />
Yo me reía porque me imaginaba que podía haberlo encontrado por el bosque y con la tensión que llevaba en ese momento no se que hubiera pasado.<br />
Pero aquí no acaba la cosa porque aquella noche, una vez nos metimos en nuestra &#8220;habitación&#8221; empezamos a escuchar unas carcajadas que hacían eco por todo el valle, no pararon en toda la noche y eran carcajadas mezcladas con lamentos y gritos, demasiado para mis nervios. No es miedo exactamente lo que pasé,  pero aquella noche decidí no separarme más de mi compañero en todo el viaje. Efectivamente los gritos eran del personaje en cuestión, al cuál vimos al día siguiente otra vez, con sus mismas historias y oliendo a putrefacción.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

